sábado, 8 de diciembre de 2007

MARCO TEÓRICO




Marco Teórico
1. Antecedentes sobre el Tema:
Karmele Aranguren (2003), realizo un informe en España sobre “Psicopedagogía del niño con Síndrome de Down”. Esta obra habla sobre las investigaciones que han estudiado la escolarización y las situaciones familiares de los niños con síndrome de Down; además del estudio del desarrollo cognitivo y procesamiento de la información en los niños con síndrome de Down, asimismo destaca la importancia de optimizar al máximo las capacidades lingüísticas de estos niños. También establece la relación entre la educación cognitiva como base del aprendizaje de las áreas curriculares instrumentales (lectura, escritura y matemáticas) y resalta la importancia del uso de estrategias de aprendizaje adecuadas para la integración socio-laboral. Sin olvidar que considera a la participación de la familia, como institución básica en el desarrollo y educación de los hijos, en los procesos de enseñanza-aprendizaje de los niños con síndrome de Down.
Puga B (2003), realizo un artículo en Zaragoza-España sobre “Estudio del desarrollo psicomotor e intelectual de niños nacidos con crecimiento intrauterino retardado (CIR)”, donde determina que el CIR se asocia en general a un retraso psicomotor en las primeras edades y del cociente intelectual posteriormente, independientemente de la existencia o no de un “catch-up”. Un 19,3 % de toda la muestra presenta unos valores de 2 o más DS por debajo de la media de referencia. Sólo un 3% obtiene resultados de + 1 DS. Hasta los 6 años la Motricidad es el área más afectada; posteriormente la afectación es global. Como rasgo constante estos pacientes presentan una inquietud motora así como una atención dispersa independiente del resultado de los test. El nivel socioeconómico de la familia juega un cierto papel especialmente en las clases más desfavorecidas. El impacto que los diferentes factores etiológicos y la edad gestacional en la que actuaron, tienen sobre el desarrollo psico-intelectual está siendo objeto de otra investigación. Sin embargo, independientemente de este análisis, podemos deducir según nuestros resultados que el CIR en sí mismo representa una situación de riesgo a estos efectos. Por ello creemos necesario el estudio precoz y seguimiento de todos estos recién nacidos, por si fuera necesario poner en marcha las medidas de estimulación adecuadas para conseguir el mejor desarrollo evolutivo posible.

2. Teorías sobre el Tema
2.1. Síndrome de Down
Scheerenberger (1984), sostiene que el síndrome de Down fue descrito por primera vez por John Langdon Down, en1866. La gran contribución que hizo Down al estudio de las personas con el síndrome que actualmente lleva su nombre fue el reconocimiento de las características físicas y la descripción de este estado como una entidad independiente y precisa. Down incluía a las personas con síndrome de Down dentro de una categoría étnica denominada “variedad mongoloide” cuyas características más destacables eran: cabello castaño, liso y ralo; labios anchos y gruesos; lengua larga, gruesa y áspera; nariz pequeña; cara ancha y aplastada; pómulos redondeados y extendidos lateralmente; ojos oblicuamente asentados; tez amarillenta (fig.Nº 1) y pliegue palmar único (fig. Nº 2).




Fig Nº 1



Fig. Nº 2





Según Flórez (1999), generalmente la gran mayoría de las personas con síndrome de Down presentan tres síntomas, aunque no los manifiestan en el mismo grado e intensidad.
· Los rasgos morfológicos propios del cuadro, sobre todo los rasgos faciales como la inclinación de los ojos, cuello corto.
· Discapacidad intelectual;
· Hipotonía muscular generalizada.

Pueschel (1991), define el síndrome de Down como una anomalía congénita debida a la aparición de un cromosoma de más en el par 21 de cada célula. Una persona con síndrome de Down presenta un conjunto de síntomas y signos diversos que se manifiestan en su desarrollo global, a causa del exceso de material genético del cromosoma 21.

Por otro lado Audesirk Teresa, nos habla sobre la trisomia 21; en alrededor de uno de cada 900 nacimientos, el hijo hereda una copia adicional del cromosoma 21, afección que se conoce como trisomia 21 o síndrome de Down (fig.Nº3). Los niños con síndrome de Down tienen características físicas peculiares que incluyen débil tono muscular, boca pequeña que se mantiene parcialmente abierta porque no tiene espacio suficiente para la lengua, párpados de forma característica. Entre los defectos mucho más graves se cuentan la escasa resistencia a las enfermedades infecciosas, malformaciones del corazón y retraso mental tan importante que sólo alrededor de uno de cada 25 aprende alguna vez a leer y sólo uno de 50 a escribir.

Fig. Nº 3

Grace Craig, nos dice que el Síndrome de Down, ocurre en cada uno de 1000 niños. El riesgo aumenta con la edad de la madre: los embarazos después de los 35 años de edad (entre cinco y ocho por ciento de los embarazos) representan 20 por ciento de los niños que nacen afectados con este síndrome.

1.1. El aprendizaje de las personas con Síndrome de Down
Flórez (2001), manifiesta que las personas con síndrome de Down van a manifestar dificultades en el proceso de aprendizaje debido principalmente a las alteraciones que presentan en la estructura y función del cerebro. Las alteraciones cerebrales son diferentes de una persona a otra, tanto en intensidad como en su ubicación o localización en el cerebro. Estas diferencias unidas a los distintos ambientes educativos y familiares en los que se desarrolla el niño con síndrome de Down explicarían la enorme variabilidad respecto a las capacidades cognitivas y el aprendizaje entre las personas con síndrome de Down.

Beltrán (1996), en la concepción del aprendizaje como construcción de significado está implicados diferentes elementos como el procesador, los contenidos, los procesos, las estrategias y el estilo de aprendizaje.

1.2. La Memoria de las personas con síndrome Down

Existen dos grandes tipos de memoria: memoria a corto plazo y memoria a largo plazo. Las características de cada una de ellas se ven afectadas en las personas con síndrome de Down.
La memoria de corto plazo según Flórez (1999), la mayoría de las personas con síndrome de Down va a presentar, en menor o mayor grado, deficiencias en la memoria a corto plazo. La atención, sobre todo su componente ejecutivo, se encuentra estrechamente relacionada con la memoria a corto plazo. Por esta razón en la memoria a corto plazo se van manifestar los déficit atencionales que manifiestan las personas con síndrome de Down, además de reflejarse también las alteraciones cerebrales íntimamente relacionadas con el desarrollo de este tipo de memoria.
En el caso de las personas con síndrome de Down la extensión o magnitud de su memoria operacional es menor que en personas sin discapacidad intelectual de la misma edad mental y menor también que en personas con otro tipo de discapacidad intelectual de la misma edad mental y cronológica.
Asimismo en la memoria de largo plazo existen dos grandes tipos: memoria explícita y memoria instrumental. La memoria explícita recordaría el “qué” y es este tipo de memoria es la que está más afectada en las personas con síndrome de Down. Esto es debido a que en la memoria declarativa intervienen numerosas estructuras cerebrales cuyo desarrollo se encuentra frecuentemente limitado en estas personas. Y la memoria implícita recuerda el “cómo” y se encuentra menos afectada en el síndrome de Down.

1.3. Desarrollo Motriz
La mayoría de los niños desarrolla sus habilidades motoras en el mismo orden y a aproximadamente la misma edad. En este sentido, casi todos los autores están de acuerdo en que estas capacidades están pre programadas genéticamente en todos los niños.
Muños A., considera que el ambiente desempeña un papel en el desarrollo, de modo que un ambiente enriquecedor a menudo reduce el tiempo de aprendizaje, mientras que un ambiente empobrecido produce el efecto contrario.
La lista siguiente describe el desarrollo motor de los niños en orden secuencial. Las edades mostradas son promedios y es normal que éstos varíen en un mes o dos en cualquier dirección.
2 meses. Son capaces de levantar la cabeza por sí mismos.
3 meses. Pueden girar sobre su cuerpo.
4 meses. Pueden sentarse apoyados sin caerse.
6 meses. Pueden sentarse derechos sin ayuda.
7 meses. Comienzan a estar de pie mientras se agarran a algo para apoyarse.
9 meses. Pueden comenzar a caminar, todavía con ayuda.
10 meses. Pueden estar de pie momentáneamente sin ayuda.
11 meses. Pueden estar de pie sin ayuda con más confianza.
12 meses. Comienzan a caminar solos sin ayuda.
14 meses. Pueden caminar hacia atrás sin ayuda.
17 meses. Pueden subir escalones con poca o nada de ayuda.
18 meses. Pueden manipular objetos con los pies mientras caminan, por ejemplo, golpear un balón con el pie.

Regidor R., plantea que el crecimiento físico de un bebe sigue una dirección precisa; el niño se desarrolla de la cabeza a los pies y desde el centro del cuerpo hacia el exterior. Es decir, desde los ejes centrales del cuerpo hacia las extremidades. Así, por ejemplo, es capaz de levantar la cabeza antes de sentarse, y se pone de pie antes de andar; también puede mover los brazos para aproximar los objetos antes de usar los dedos para cogerlos. El niño se acostumbra primero a tomar las cosas con sus manos y brazos y más adelante podrá oponer su dedo pulgar con los otros dedos para coger objetos más fácilmente. Estas características del crecimiento están relacionadas con dos tipos de desarrollo motor, o físico: el grueso, o desarrollo de los músculos grandes; y el fino, que se ocupa de los movimientos de la mano, la coordinación de los ojos y las manos, etc. No se trata de prepararles para ser los gimnastas del futuro, sino de ir asentando su sistema corporal y sus posibilidades motrices, pues la actividad mental procede de la motricidad. Existe una relación cercana entre un desarrollo de habilidades motoras y posterior éxito en aprendizajes más complejos como, por ejemplo, la lectura y la escritura.
Así mismo Jiménez Ortega José, determinada que la coordinación motriz fina consiste en la integración de pequeños músculos para la realización de determinadas acciones físicas muy específicas, tales como muecas, guiños, recortar, ensartar, escribir, saltar, agarrar, arrugar la frente, mover los labios, los dedos de los pies, etc. Mientras que la coordinación motriz gruesa se entiende por aquella que une o integra a diferentes músculos esqueléticos o largos para realizar actividades del cuerpo con máxima eficacia.
Por su parte Raimondi Paolo define a la psicomotricidad como una vía amplia donde todas las ciencias transitan para dar lugar a un movimiento consistente. Es un “enlace” en el que convergen todos los sistemas y los aparatos y donde el flujo de los conocimientos se mueve en una coordinada y constante unión indispensable para la acción. La psicomotricidad entendida bajo toda forma motora “inteligente” puede ser considerada una terapia de la conciencia. Pero debe hacer referencia a todas las ciencias y no puede ser un medio indiscriminado para todos los “usos” como una practica motora cualquiera.

Destrezas de motricidad fina, movimientos que involucran el uso de los músculos pequeños del cuerpo, manos y muñecas, como por ejemplo, al alzar las piezas de un rompecabezas, cortar con tijeras o el uso de una cuchara para alimentarse.
Destrezas de motricidad gruesa, movimientos que involucran el uso de los músculos de todo el cuerpo o partes importantes de él, tal como al correr, al saltar o al trepar.

1.4. Desarrollo Cognitivo
El desarrollo es la habilidad de pensar y uso de la razón.
Probablemente, la teoría más citada y conocida sobre desarrollo cognitivo en niños es la de Jean Piaget (1896-1980). La teoría de Piaget mantiene que los niños pasan a través de etapas específicas conforme su intelecto y capacidad para percibir las relaciones maduran.
Estas etapas se desarrollan en un orden fijo en todos los niños, y en todos los países. No obstante, la edad puede variar ligeramente de un niño a otro.